Desde que la animación ha sido entendida como un tipo de educación más y no una simple distracción o entretenimientos, han ocurrido muchas cosas y hemos evolucionado de una manera estremecedora y no hemos visto dónde acabará esta evolución.

Sin embargo, no resulta sencillo de definir, ya que se trata de una disciplina relativamente nueva y en la que se da cabida a intervenciones de muy diversas formas y características (territorios de actuación, grupos o colectivos destinatarios, tipos de actividades y objetivos concretos, etc) y que, a su vez, agrupa a varias y nuevas categorías profesionales.

Por otro lado, tampoco hay porqué establecer una definición cerrada y absoluta, ya que estaríamos obviando todas las conexiones e interacciones que se dan con otras materias y, también, la continua evolución de la intervención sociocultural y de las propias realidades sociales con las que se realizan.

Pero, para comenzar, podemos hacerlo con una definición poco reciente ya, la verdad, pero que es de un organismo multinacional como la UNESCO:

“La ASC es el conjunto de prácticas sociales que tiene como finalidad estimular la iniciativa y la participación de las comunidades en el proceso de su propio desarrollo y en la dinámica global de la vida sociopolítica en que están integradas”.